El Gran Reseteo. Criptoeconomía

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El año 2020 será considerado como el inicio del gran reseteo (reajuste).

El Foro Económico Mundial, en su sitio web The Great Reset | World Economic Forum sostiene que:

“Existe una necesidad urgente que las partes interesadas globales cooperen para gestionar simultáneamente las consecuencias directas de la crisis del COVID-19. Para mejorar el estado del mundo, el Foro Económico Mundial está tomando la iniciativa The Great Reset”.

Un cambio de paradigma fue impuesto con un catalizador, la pandemia Covid-19 declarada por la Organización Mundial de la Salud.

Así la tecnología informática de internet se presentó como la solución para el confinamiento. La virtualidad se transformó en la nueva realidad, la “nueva normalidad”.

El tráfico en internet ha aumentado en la pandemia un 60%, según apunta un informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Esa gran cantidad de datos en las redes alimenta a las compañías que se sirven de la información allí provista.

Así, imponer a la gente el uso de la informática en forma acelerada, promete mucha información “descuidada”, ya que el promedio de las personas no entiende los riesgos de la privacidad vulnerada.

Tanto los datos directos que la conexión de las personas aporta, como la identidad, también otros mucho más importantes como lo son los metadatos para el análisis de big data. Son datos que describen otros datos. Edad, sexo, localización geográfica de la conexión y con qué sitios vincula, a que hora y días, y un largo etc.

¿Te has preguntado por qué la mayoría de las compañías que manejan redes sociales o mensajería no cobran por su servicio?. El producto no es el que tu usas, sino que tú eres el producto a través de la plataforma que ellos te “prestan” gratuitamente.

En la era de la informática, los datos son el negocio.

Claro, como no podía faltar los gobiernos también obtienen su tajada. Con fines “políticamente correctos” o en algunos casos no, dicha cooperación es bienvenida. Las grandes compañías ponen al servicio la tecnología y el capital para el desarrollo del negocio, y a cambio los gobiernos disfrutan de sus beneficios.

El control 360/360 (grados de visión/días al año) está instalado, con circuitos de monitoreo, pero ahora en tu casa.

Es inevitable, la evolución tecnológica es una constante en la humanidad. Cada invención tiene su tiempo oportuno para prosperar.

En ese contexto la criptoeconomía encontró terreno fértil para su desarrollo. La necesidad acelera la adopción.

Luego de la crisis económica mundial de 2008 originada en USA, el nacimiento del Bitcoin en 2009 tuvo sustento y marcó el comienzo de un nuevo modelo de economía. Importa poco si el anónimo Satoshi Nakamoto, su inventor, fuera una institución gubernamental o un grupo de cypherpunks o un genio informático.

Pero cuidado, tiene su contracara. Es fácilmente empleable como un elemento de vigilancia y control. Saber dónde, cuándo y con quién gastas tus critptomonedas es crucial para ello.

Es aquí, una vez más, donde el aprendizaje sobre la privacidad individual vuelve a cobrar importancia.

Es aquí donde la responsabiliad individual sobre un modelo económico de libertad clama atención.

Es aquí donde la criptoeconomía se desarrollará.

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